domingo, 20 de marzo de 2011

Bicentenario del Nombramiento de la Virgen de los Desamparados como Capitana General de Valencia

El pasado 18 de marzo de 2010 la Falla Menoría - Luis Bolinches celebró la conmemoración del Bicentenario del Nombramiento de la Virgen de los Desamparados como Capitana Generala de Valencia. Se inició el acto con un desfile de las tropas de época por el itinerario a determinar (alrededores de la falla) hasta recoger a las Falleras Mayores. La tropa de época les dio escolta hasta el lugar de la representación.


Llegados al sitio de la escenificación, las tropas se colocaron custodiando a la imagen. Los oficiales se adelantaron hacia la Virgen portando el Fajín y Bastón de Capitán General en una bandeja, quedando a la espera.

A continuación, la corte de la fallera hizto acto de presencia en la escena colocándose en fila a cada lado de la imagen, quedando enfrentadas haciendo pasillo.


Al son de la música, las Falleras Mayores se acercaron hasta los Oficiales donde éstos les hicieron entrega del Fajín y el Bastón. Seguidamente ellas impusieron a la imagen de la Virgen de los Desamparados estos dos símbolos, proclamándola Capitana General de Valencia, Generalísima de los Ejércitos de la Tierra y Mar. Al tiempo que se le hace la imposición a la imagen, los fusileros dispararon unas salvas.

Tras la proclamación, las Falleras Mayores y la corte se retiraron del escenario, quedando únicamente las tropas. Como colofón, sonó en primer lugar el Himno Nacional interpretado por pífano y tambor (“Marcha de Granaderos”), siguiendo el Himno Regional (por megafonía) y finalizando con unas salvas de Honor de fusilería.

Acto seguido, los recreadores se posicionaron en el lugar determinado para ofrecer al público un pequeño combate o escaramuza entre tropas españolas y francesas, según las del año 1810.

Durante el acto se dio lectura a un texto explicativo o narración donde se dio cuenta de lo que allí se representaba. Además, se leyeron algunos poemas de la época en referencia a la Proclamación.

Los uniformes aportados por la Asociación Cultural de Amigos del Museo Histórico Militar de Valencia fueron los pertenecientes a tropas valencianas de aquellos años como son Granaderos del Rgto. Infantería de Línea VALENCIA, infantería ligera Voluntarios de Valencia y artillería de la Universidad de Valencia.

Justificación histórica
En los traslados de la Virgen en el mes de mayo hay una serie de “piropos” o dichos cariñosos con los que los fieles dan vivas a la Virgen: “Vixca la geperudeta”, “vixca la mare dels pobres”, “vixca la maredeueta”, “vixca la perla del Turia”… y entre ellos uno que dice “vixca nostra Capitana Generala”. ¿De dónde viene esta advocación?

La noticia de la abdicación de Fernando VII, junto a las noticias que llegaban procedentes de Madrid, además del agravio de la llegada a la plaza de las pasas (hoy de la Compañía) de la Gaceta de Madrid marcada con el sello francés, hizo que se formase un movimiento popular para combatir al invasor. El grito de independencia fue dado por “El Palleter”, Vicente Doménech, ante un corro de gente que comentaba la traición francesa. El mismo, quitándose su faja roja, la repartió a trozos entre los presentes, reservándose el trozo más grande para él y colocando en un lado una estampa de Fernando VII y en la otra una estampa de la Virgen de los Desamparados, improvisando una bandera y declarando la guerra a Napoleón.

Fue habitual la advocación a la Virgen como protectora frente a la invasión napoleónica. Así en un folleto titulado “Letra dún Valenciá al gran duc de Berg”. Publicado en 1808, se esperaba de ella que restableciera a Fernando VII en la posesión de su trono (Aixi u espera de sa mare y advocada nostra Dona la Vérge Santísima dels Desamparats). Pero el título de Capitana Generala no le llegó oficialmente hasta el 13 de marzo de 1810 y el 18 en ceremonia se le ciñó la faja y se le entrego el bastón de mando.


Y ello se produjo de la siguiente forma. La división de Moncey se dirigía a Valencia. La primera línea de defensa se preparó en Las Cabrillas comandada por Pedro Alonso con tropas de la ciudad y milicias voluntarias, las cuales fueron arrasadas por las tropas francesas, ya que al verse rodeados huyeron. Las compañías de tiradores vasco-franceses escalando los peñascos por detrás de nuestras filas atacaron a nuestras fuerzas, huyendo los milicianos y dejando a los nuestros en clara desventaja.


Al amanecer del 28 de junio de 1808 las primeras tropas francesas se presentaron ante las torres de Quart, marcadas todavía hoy por las cicatrices del combate que iba a iniciarse entonces. La rotunda negativa a la capitulación, hace que los franceses ataquen e intenten apoderarse de las torres de Quart. Los labradores de la huerta se habían organizado en pequeñas cuadrillas, que con su indomable valor, acribillan a los franceses desde Campanar, les hacen retroceder y en ese momento, cruzando velozmente el río les acuchillan y acribillan a balazos; Moncey se ve obligado a enviar refuerzos que hacen retroceder a aquellos héroes. Como los puntos atacados no ceden, el francés dirige sus ataques a otros y tropieza con la misma resistencia; la ciudad no cede y la puerta está plagado de sembrados de cáñamo y acequias donde son acribillados al cruzarlas.

El veintinueve de junio ante una resistencia que nunca hubiera creído, Moncey inicia su retirada. El día diecisiete de julio se celebra en la catedral un TE DEUM solemne en acción de gracias por la retirada de Moncey apareciendo en la prensa del día siguiente una composición poética “Valencia agradecida Oda anacreóntica en obsequio de la Santísima Virgen María por su distinguida protección de esta ciudad en el ataque que sostuvo el día veintiocho de julio de este año”, firmada por D.C.E. y luego el veinticuatro del mismo mes comenzaba en la Real Capilla de los Desamparados el TRIDUO de gracias donde el doctor don Juan Bautista Fabregat exaltó la milagrosa victoria obtenida, merced a la protección de la patrona, sobre el ejército francés.

La convicción del pueblo Valenciano de que solo gracias a su fe con la Virgen se había logrado la Victoria, condujo a las autoridades a formular la solicitud de que se le confiriese el título bien merecido de generalísima de los ejércitos de mar y tierra y por lo tanto se le rindieran honores militares. Aunque todas las autoridades se movieron para lograr este privilegio se le negó.
A finales de febrero de 1810 Suchet se dirige a Valencia con dos divisiones, una que pasaría por Teruel y Segorbe, la otra por Morella y San Mateo desembocaría en la Plana para costear luego hacia Valencia. Otros ejércitos debían converger sobre ella por Cuenca y Almansa.

Valencia se hallaba esta vez mejor defendida que en junio de mil ochocientos ocho, y aunque mejor preparada que entonces nada podía hacer contra el ejército invasor. José Caro que había sustituido al marqués de la Conquista, y convencido de la eficacia del mando único, suspende las funciones de la junta suprema del reino y asumió él sus funciones. Al mismo tiempo, el Ayuntamiento pedía a los vecinos a entrar en la ciudad cuantos víveres pudiesen, ante el temor de un asedio prolongado.
Pero Suchet enfadado con sus propios jefes por no haber recibido los refuerzos prometidos desde Madrid y recordando la dura experiencia sufrida por Moncey, no se atrevió a atacar Valencia, a pesar de haber intimado a la rendición desde su cuartel general en el Puig, y en la noche del diez al once levantó su campamento e inicio la retirada. Si bien la ciudad estaba más organizada que en 1808, la retirada de las tropas francesas se atribuyó a la protección de Nuestra Señora, ya que no podía aguantar un gran asedio.


Haciéndose eco del clamor popular, y siendo el primero reconocer la especial protección de la Virgen hacia aquellos sus hijos desamparados, el mismo capitán general, don José Caro, el 11 de marzo cuando el templo basílica debía de estar rebosante de agradecidos valencianos, oficiando el oficio fray Joaquín Company, manifestó sus deseos de que se nombrase “Generalísima de nuestro ejército a nuestra Señora de los Desamparados para mostrar de algún modo de nuestra gratitud a esta Divina Señora por los grandes y repetidos favores que por su intervención nuestro Dios y Señor......”


El arzobispo inmediatamente cursó oficio al Ayuntamiento comunicando la petición del capitán general y añadiendo que como le parecía “que este pensamiento ha de ser grato a este Muy Ilustrísimo Ayuntamiento que por la tierna devoción que profesa a esta Soberana Madre”, les rogaba se pusiesen de acuerdo para realizar “las fiestas correspondientes a tal digno objeto”.

Como consecuencia de todos estos acuerdos se publicó un “aviso público” por el cabildo de la ciudad y firmado por el barón de Santa Bárbara, en donde manifestaba la indudable protección de la Virgen de los Desamparados a su ciudad que “no puede ponerse en duda sin cerrar los ojos a la luz de la verdad y a la evidencia “.

El mismo día se celebró una solemne fiesta a la Virgen de los Desamparados bajo “la invocación de las batallas y del milagro” en el convento de San Francisco y por la noche, estando iluminada toda la ciudad, pregonaron en vuelco general la gloria de María todas las campanas de Valencia. Se realizó un traslado de la capilla a la Catedral el domingo 18 de marzo a las ocho de la mañana entre gran fervor y entusiasmo, posiblemente igual que el que hoy mismo se vive. La imagen primitiva de la Virgen se colocó en el altar mayor de la Catedral.

El Excelentísimo señor don José Caro, capitán general, ofreció a la Virgen el fajín y el bastón de mando, que recogió en una bandeja de plata el capellán mayor, don francisco Cayetano Nogués, y fueron bendecidos por el señor arzobispo. El mismo prelado ciñó el fajín a la Santa Imagen al tiempo que el capitán general ofrecía en dicha bandeja el bastón de mando. Una misa cantada siguió a este acto finalizando con el Té Deum. Al día siguiente, hubo otra misa y por la tarde fue sacada en procesión por la ciudad, recibiendo por primera vez honores militares, de la tropa y salvas de artillería de la ciudadela. Los actos de la Virgen de la Virgen fueron tan extraordinarios que la fiesta de San José no pudo celebrarse y fueron trasladados al día 29 del mismo mes. Desde entonces se rinde a la Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia todos los honores que corresponden a un Capitán General de su región.

Agradecimientos.-
El acto se realizó con la colaboración fundamental de la ASOCIACIÓN CULTURAL DE AMIGOS DEL MUSEO HISTÓRICO MILITAR DE VALENCIA








0 comentarios:

Publicar un comentario